Autor: Eduardo Arellano Martín
Con todo lo que se viene encima (lee, CRISIS), controlar y manejar nuestro tiempo se convierte en un ejercicio de suma importancia. Todos los días, los profesores se enfrentan a un sin fin de retos en su día a día: falta de medios, padres combativos, alumnos poco motivados, etc… que les obliga a ejercer más como gestores que como transmisores de conocimientos y guías educativos. Hay una amplia selección de productos y tecnologías que prometen ayudar superar estos retos educativos, pero que en realidad terminan abrumando más que ayudando. ¿Y por que abruma algo hecho expresamente para ayudar? Pues por varias razones; falta de infraestructura adecuada, falta de formación, falta de material didáctico, falta de tiempo para preparar material didáctico específico, etc… Todo esto termina quitando los pocos minutos que les quedan a los profesores para realizar su cometido con convicción y esmero.
En realidad, si hay algunas “nuevas tecnologías” realmente útiles que pueden ayudar en e incluso reducir el tiempo de preparación de material didáctico. Una de ellas son los visualizadores de documentos. Esta “nueva tecnología”, a decir la verdad, no es nueva si no que es una progresión o una actualización de una tecnología bien conocida y utilizada por todos, el venerado retro-proyector. Sin embargo y a diferencia de este, los visualizadores de documentos tienen una ventaja enorme sobre su antepasado. Siendo cámaras de video especializadas, estos pueden proyectar cualquier hoja, objeto o movimiento sin tener que plasmarlo en transparencia previamente.
¿Cómo puede esto ayudarnos a reducir el tiempo de preparación de una clase? Sencillamente. Podemos utilizar el material ya disponible (libros de texto, periódicos mapas, preparaciones para el microscopio, sales minerales, objetos artísticos, etc.) sin tener que pasarlo a transparencias. Es más, al proyectarlo en grande no hay que hacer fotocopias para repartir. Simplemente pedimos a los alumnos que tomen apuntes de lo más importante o realizar ejercicios en el cuaderno. Tampoco hay que buscar en internet imágenes de lo que queremos proyectar, si no que utilizamos el original que tenemos en clases. Si se te ocurre que tienes material en otro libro para reforzar la idea que quieres transmitir pero no lo has preparado anteriormente, no hay que hacer más que ponerlo bajo el objetivo del visualizador y ya lo tienes proyectado en grande para el disfrute de la clase.
Pero donde realmente brilla es utilizado en conjunto con una PDI. No solo vale todo lo anterior, si no que ahora podemos hacer anotaciones encima de lo proyectado, cortar y pagar en tiempo real, guardarlo y volver a utilizarlo otro día. Los usos son ilimitados. Desde corrección de cuadernos a la creación en, tiempo real, de ejercicios y material didáctico sin tener que dedicar tiempo fuera de clase a la creación de este material. Aunque su beneficio más notable es la manera en que puede acercar la PDI a los más reacios a su uso. Funciona como puente entre lo analógico y lo digital, quitando todo el misterio y lo abrumador que la PDI puede conllevar mediante el uso de material ya conocido por el profesor.
Os invito a descubrir como esta “nueva tecnología” os puede ayudar a agilizar su tiempo y acercar esas tecnologías que nos parecen tan lejanos.